Las voces de los suburbios

Política

El cuarto día consecutivo de revueltas en Inglaterra revive la tensión racial y evidencia la precariedad que han generado las medidas anticrisis del gobierno de Cameron, así diga su gobierno que es producto de algunos alborotadores o ladrones. Los disturbios que vive Londres se producen a raíz de la misma chispa que produjo los disturbios de los banlieue parisinos en el 2005, otra vez la misma historia de injusticia. La policía mata sin causas aparentes a un ciudadano de un barrio marginal y la sociedad, muchos de ellos jóvenes, que se identifican con el desprecio con que son tratadas sus vidas, se revela.

La brutal desigualdad que condensan las grandes ciudades, obliga a los habitantes de los suburbios a vivir en situaciones de pobreza pero también les muestra diariamente la cara de quienes poseen grandes capitales a costa de sus impuestos, sueldos precarios y negocios especulativos. Este clima de frustración condensado durante años despierta cuando un acto rebasa el nivel de maltrato y humillación.

Después del 2005 en París ha habido varias manifestaciones, todas ellas con muchas detenciones e intervenciones policiales: en el 2006 una manifestación estudiantil en contra el nuevo contrato laboral del ex primer ministro Dominique de Villepin en París se cerró con 30 detenciones. El año pasado en octubre la reforma de las pensiones del presidente Nicolas Sarkozy sacó a la calle a varios centenares de estudiantes de institutos y el resultado 196 detenciones. Sarkozy estuvo decidido desde el principio a actuar con mano firme, así como ha dicho que lo hará Cameron  y así como muy seguramente lo intentará hacer Rajoy en su llegada. Pero todos sabemos que quienes han salido a la calle no son simples “rufianes” y que el descontento social no desaparece por pegar más fuerte, es posible que se le obligue a retroceder, pero continua condensando rabia e impotencia.

Esta negativa de los gobiernos de escuchar a sus ciudadanos incrementará la violencia. Y los movimientos populares tienen que estar atentos a tal conflicto para intentar tener el mayor grado de maniobra; porque más allá de la violencia y de la credibilidad, lo que realmente se juega un movimiento ciudadano en las estrategias de lucha es su espíritu. La explosión de la rabia de los suburbios ingleses como franceses, la rabia del que no tiene frente al que tiene y su exigencia a tener en la actual situación de inestabilidad social son justas pero pueden ir en contra de la necesidad de establecer rutas de lucha conjuntas y de cambio constructivo a pesar de la escasez. Es necesario construir puentes de comunicación entre diversos colectivos y entender que la fuerza esta en la posibilidad de apoyo mutuo; en definitiva, debemos construir una lógica que rompa con la posibilidad de que el clima de rabia y desamparo que conllevará el deterioro de los servicios públicos y el aumento del paro se manifieste en una ruptura social.

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