La Marca de Barcelona

Diario, Política

Sería difícil encontrar las características que identifican a un colectivo, más aún el complicado tejido que puede marcar a una ciudad o un país -la relación con la conciencia colectiva interelaciona acontecimientos históricos, sociales, ideológicos-; sin embargo podemos llegar a obtener información interesante de un territorio, basándonos en los estamentos publicitarios, puramente visuales de los que echan mano el gobierno y las grandes empresas para articular un cierto discurso. A proposito de éste tema es conocido el hecho de que Barcelona gasta gran parte de sus inversiones en publicidad y que de hecho, según un artículo del periódico El País del 28 de Agosto del 2007, cataluña invierte tan sólo un 17% de su gasto público en ayuda social menos del 19% de España o el 22% de Europa, a pesar de que dentro de España es una de las comunidades autónomas más ricas.

En el caso de Barcelona podemos hablar de una serie de nuevos eventos –en los últimos treinta años- que han marcado la concepción actual de lo que era anteriormente. Al parecer, en la conciencia colectiva el hecho definitivo que marca un cambio fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 y los cambios urbanísticos que estos supusieron y de ahí en adelante el siempre continuo asenso del precio de la vivienda dentro de la “ciudad condal”.

Barcelona gastando gran cantidad de su presupuesto en publicidad, goza sin lugar a dudas de buena opinión en Europa, responde al estereotipo meditarraneo de la buena vida, por lo que la mayoría de visitantes son estudiantes en busca de combinar los estudios con un año de fiesta y turistas del norte de Europa en busca de sol y playa. La ciudad con ansias cosmopolitas que se acerca cada vez más a su objetivo se distingue porque la ciudad en si se convierte en  una marca; Barcelona tiene ya un par de festivales de música con su sello, una radio que promociona el ayuntamiento como la única hecha exclusivamente con música hecha en Barcelona, bolsos que se venden con la palabra repetida de Barcelona por todo el artículo y otro tantos objetos que como en cualquier otra gran ciudad resultan ser fruto de la confusión de culturas, como el sombrero típico de las  Ramblas, tan parecido al sombrero de charro mexicano, sin serlo.

Como resultado de la necesidad de preservar la imagen ya construida, el ayuntamiento junto a sus “fuezas del orden” -a quienes tanto les gusta hacer uso de su poder- han estado adoptando una posición cada vez más indulgente frente al aprovechamiento de los espacios públicos por parte de quienes en contra de la imagen  de la cosmopolita Barcelona , no podemos asumir la subida de precios que ello ha causado. Por cierto que de las formas como se hace uso el espacio público dice mucho del poder aquisitivo de sus usuarios; en tanto que mientras los más pobres, al no poseer la posibilidad de ingresar a otros espacios privados, concentran en la calle la mayoría de sus actividades como lugar base para entender su política del espacio y así también la del que poseedor de amplios espacios en su casa, en centros comerciales o el ocio en club selectos, se resiste a ver infestadas “sus” calles de gente que ha diferencia de él se sientan, beben, comen y juegan en la calle.

Hoy he puesto una tercera denuncia por el incidente de estar centados bebiendo y hablando en un parque infantil el día 24 de Julio del 2007 en la plaza dela Revolució, día en que se nos acusó según  las leyes de convivencia ciudadana de “hacer uso de los espacios públicos de manera que impidiera el uso a los demás”. El problema sin duda no es que hubieramos causado algún daño porque estabamos apenas sentados, ni que hubiera más gente porque era de madrugada, el problema era estar allí.

Esto me ha recordado la historia curiosa que ha vivido una escultura de un gato de Botero, que ha ido purulando por la ciudad hasta que por fin ha permanecido en los últimos años enla Rambladel Raval, el Raval que ha sido y todavía es un poco un barrio de inmigrantes, últimamente está viviendo un gran cambio de revalorización, allí estará un hotel de cinco estrellas, la filmoteca de Barcelona y un cúmulo de bares nuevos que atrás dejarán a la prostitución, las familias de inmigrantes en la calle y en general un movimiento nocturno amplio que convivía sin mayores problemas. En fin, el gato de Botero ha sido por algún par de años fuente de preocupación porque se decía que era ultrajado continuamente, con los niños subiendose al dorso, grafiteros pintandolo y en medio de su movimiento muchas veces habían tenido que reponerle los vigotes que se le rompían. Decían: “¡Arte en la calle!, por dios, hay que tener un poco de cuidado.”

Cualquier creador con un poco de perspectiva sabe las implicaciones que tiene una obra en el espacio público y estaría encantado. El gato de Botero, está vivo gracias a esos niños que se le suben por la cola hasta el dorso y son capaces de galoparlo. Desafortunadamente la idea de los “artistas” del espacio público es igual de conservadora que la de los políticos y eso bien lo saben los gobiernos.

El gato de Botero ha continuado enla Rambladel Raval pese a los comentarios, seguramente porque la reforma del barrio se completara dentro de uno o dos años y el minino estará a salvo por fin.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s